Le puedo echar la culpa al ministerio, le puedo echar la culpa al régimen, pero en el aula YO hago la gran REVOLUCIÓN

jueves, 22 de diciembre de 2011

La agresividad de algunos profesores

Siempre se les ha inculcado a los niños, desde muy pequeños, que tienen que respetar a los demás porque a todos nos gusta que nos respeten y nos sentimos muy mal cuando no lo hacen. Esto me parece genial y estoy de acuerdo en que hay que ir inculcándolo poco a poco e ir explicándoles el por qué, pero sobretodo hay que hacerlo dando ejemplo. Es decir, de poco sirve que le digamos a un niño que no pegue o empuje a los demás si nosotros lo hacemos con él. De poco sirve que le digamos que no grite si es lo que hacemos con él a todas horas. Con los niños vale más nuestro ejemplo que mil sermones sobre el respeto a los demás.

A día de hoy me molesta y me indigna cuando estoy en el colegio y veo como hay profesoras (algunas ''amigas'' mias) que tratan mal a los niños. Cuando hablo de tratar mal hablo de zarandearles, de gritarles a todas horas, de decirles frases con tono chulesco ''mira guapito, no se qué, tal tal tal (aquí viene el sermón de turno)'' más el zarandeamiento de turno, cogerles del brazo con brusquedad, decir DELANTE DE ELLOS ''por mi te lo dejo un rato'', ''este es de traca'' y frases de ese estilo, sentarles de manera brusca etc.
Y no, no hace falta llegar a pegar una paliza a un niño o darle un sopapo o cachete para considerar que se le está tratando mal, no hace falta llenarle de moratones para considerarlo maltrato. Para mi, ese tipo de actos si es maltrato. Lo es porque hacer eso con niños de 3 años (o tenga la edad que tenga) es de cobardes (estoy segura que eso con un niño de 12 años no se hace) lo es porque se está faltando el respeto hacia su persona, y lo es porque simplemente eso no lo haríamos con los demás y si lo hiciesemos automaticamente pediríamos perdón.

Nos aprovechamos de la humildad y la inocencia de los niños porque, desgraciadamente, sabemos que un niño pequeño no nos va a mandar a paseo porque depende de nosotros, los adultos. Me parece indignante y muy penoso que un adulto tenga que usar a un niño de 3 años (me es igual la edad) para sentirse mejor, mostrar su chulería y quién manda aquí. Pero los niños son muy sabios y desde muy pequeños saben que profesor es amoroso y cariñoso, y cual es un ogro.

Pero fijaros cómo es la vida que estos son los profesores que a la primera de cambio les echan una bronca del copón con su correspondiente sermón a sus alumnos cuando pegan, muerden, empujan o insultan. Estos son los profesores que les dicen (o exigen) a sus alumnos ''pidele perdón a fulanito por haberle pegado y dale un beso'' cuando ellos son los primeros que faltan el respeto. ¿Dónde está la coherencia? ¿Y el respeto del que tanto proclaman?

Nadie es perfecto en su trabajo (¡menudo aburrimiento!) y equivocarse es de sabios. Yo cometo muchos errores pero cuando llego a casa me cuestiono mi trabajo, qué he hecho bien, qué he hecho mal y qué puedo hacer para mejorar. Y sobretodo, no predico algo de lo que carezco.

Desde aquí me gustaría concienciar a los demás la importancia de nuestra labor, como maestros, en los niños, porque ellos son el futuro y tenemos que tratarles como PERSONAS que son si queremos que ellos hagan los mismo con nosotros y con los demás.

10 comentarios:

  1. Claro que sí. Esto pasa aún, y es como si no quisiéramos darnos cuenta.
    Están en un sitio en el que preferirían no estar, con personas que sustituyen a mamá y papá por un rato y a su merced.
    Es de cobardes, no hay otra calificación. O de ignorantes, que no saben ponerse en la piel de nadie más.
    Uf! Qué tema, Lorea. Sigue así, por favor. Personas como tú aportan esperanza en el cambio de este casposo sistema educativo.
    Graaaciaaass!!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracuas Maite. No es facil y a veces claro que se pierde la paciencia y se pega 4 cuatro gritos, pero ya como ultimo recurso y no por autenticas chorradas. La experiencia me dice que esto ya no depende de la ignorancia o no, sino del caracter de las personas. Hay gente que la paciencia la pierde muy rápido, pero entonces es cosa de cuestionarte si vales o no para tratar con niños

    Un saludo guapa

    ResponderEliminar
  3. Muy buena reflexión Lore!
    La verdad es que me ha gustado mucho. Yo creo que los profesores que actúan de esa manera es porque creen que es lo mejor para sus alumnos y porque no saben manejar una situación que "se les escapa de su control" de otra manera. No se ven capaz de actuar con otras herramientas que no sean gritar (a veces es necesario, no vamos a negarlo, pero no por costumbre), zarandear al niño o sentarlo bruscamente (habría que hacerlo como último recurso). Otras veces es por pura ignorancia y utilizar al método más efectivo a corto plazo , por ejemplo si gritamos a un niño lo más seguro (a no ser que sea de los típicos que ya están acostumbrados a los gritos y amenazas) es que deje lo que está haciendo y nos mire con tristeza o cabizbajo y haga lo que le hemos dicho (vale, no a la primera vez pero a la cuarta o quinta seguro). Sin embargo, tal vez no sea el método más efectivo a medio y largo plazo y tendríamos que probar otras formas de corregir lo que ha hecho, como plantearles la situación a la inversa y preguntar cómo se sienten. Está claro que no es tan fácil como parece y que en determinados momentos soltaremos algún bufido, pero eso no es lo más importante, si no, el reconocer nuestro propio error para que ellos también aprendan a hacerlo y no se avergüencen de ello. Es un tema complicado la edución, y más cuando se trata de educar a personas, que aún son PROYECTO. ¿Pero quién dijo que sería fácil? Creo que todo lo que cuesta tiene su recompensa, tarde o temprano. Tal vez no veamos los futuros logros y adversidades de Fulanito o Menganito, pero estoy firmemente segura que en ellos estará presente (de forma consciente o inconsciente porque no se van a acordar de todos los profes que han tenido, y menos de los de Infantil) un pedacito de nosotros, una pieza de un puzzle que está por construir. Y los profesores de forma especial (junto con los padres y demás educadores de la vida del niño) formamos parte de ese ese futuro PROYECTO, por tanto tenemos parte de responsabilidad. De nosotros dependerá que ese fragmento (por muy pequeño que sea) sea positivo o negativo. ¡Podemos hacerlo!

    ResponderEliminar
  4. Gracias por ser valiente y sincera, Lorena, a ver si así van cambiando las cosas.

    ResponderEliminar
  5. Me ha encantado, Lorea. Es que es tan sencillo como que la mejor educación para un niño es predicar con el ejemplo. Ademas de "no le hagas a los demás lo que no querrías que te hicieran a ti". Ojalá cuando mi hijo entre al colegio encuentre a profesores como tú. En serio.

    ResponderEliminar
  6. Muchas gracias a todas. Yo también fallo muchas veces y cuando los niños no me escuchan o no me hacen caso ni a la quinta vez de avisarles pego algun que otro grito, es inevitable con tanto niño en un mismo aula (nadie es perfecto, ni lo queremos ser), asi que a mi al menos me gusta pensar en lo que he hecho y cómo lo he hecho, en lo que fallo y por qué, y qué se puede hacer ante eso etc. porque ante todo fallamos porque somos humanos, pero lo importante es darse cuenta de esos fallos y rectificar, no creernos que por ser mayores que los niños tenemos siempre la razón

    Un saludo

    ResponderEliminar
  7. Yo como madre muchas veces fallo... y cuando lleva más de media hora llorando por lo mismo (irreversibilidad del pensamiento) a veces... la paciencia desaparece. Cuando lo has consolado, le has besado, te has puesto firme, cuando lo has probado todo... y aún sigue llorando por la misma tontada... uuuuufffff. Se acaba la paciencia, se esfuma... y es complicado mantener las composturas. Y me imagino con 25 pequeñajos, organizarlos, querer que todos hagan lo que tú tienes pensado hacer con ellos, que vayan y hagan pipí solos, ... debe de ser complicado. Soy mujer de maestro, pero sobretodo soy madre de dos niños. Respeto profundamente el trabajo que hacen los maestros, pero yo educo en casa, su maestra le enseña. Quiero decir, que para que un maestro pierda los papeles lo mínimo posible creo que los padres deben de hacer los deberes en casa. Educar en el respeto a los hijos, inculcarles que hay unas normas que cumplir, etc. Y entonces, creo que los maestros más relajadamente, podrán tratar mejor a nuestros hijos. El respeto siempre empieza de padres a hijos, de padres a maestros, de hijos a maestros, de maestros a hijos...
    Cuando un niño tiene faltas de respeto en clase hacia su maestro y compañeros es porque en casa no se le inculca. El maestro a veces poco puede hacer, y pocas herramientas le quedan para corregir esas faltas, porque cualquier manera de corregir no está apoyada por los padres, no será efectiva.
    A veces, hay niños que se comportan mal, y lo único que piden a gritos es un abrazo y un beso. Los adultos con más mano izquierda deberíamos de darnos cuenta.
    Tengo una amiga que utiliza el abrazo en clase para desestabilizar al alumno más conflictivo. Y le funciona.
    Me ha gustado tu reflexión, pero no olvides cuando te autoevalúes que tu trabajo con los padres tirando de la cuerda hacia el mismo lado te hará fallar menos.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  8. Hola
    Esta reflexión la hize a modo de desahogo tras ver varias veces el comportamiento de una compañera mia con sus alumnos, yo también admito que cuando no me hacen caso a la quinta vez tengo que gritar o tocar el silbato si hace falta pero no me gusta ni lo hago como norma. Yo no les zarandeo, ni les humillo o averguenzo con ciertas frases que me ha tocado oir de primera mano. A esas cosas me refiero, cosas que un maestro no debería hacer. Yo he observado a esa persona en concreto y lo que no se puede hacer es lo que hace a la primera de cambio, por autenticas chorradas. No nos podemos creer superiores a un crio de 3 años solo por tener mas años que ellos, no podemos hablarles en tono chulesco solo por eso, no podemos zarandearles cada dos por tres. Hay cosas que si los padres viesen...se quedarían a cuadros

    ResponderEliminar
  9. Me gusta tu sinceridad y me ha gustado la entrada. Estoy totalmente de acuerdo.
    A ver cuando nos damos cuenta de que los niños, aunque sean pequeños, son personas y se merecen el mismo respeto que nosotros los adultos pedimos.
    Un abrazo

    ResponderEliminar