Me da rabia toda esa gente que etiqueta a los niños por ‘’malos’’ o ‘’buenos’’, esa gente que ve a los niños desde una óptica de adulcentrismo, es decir, aquí yo soy el adulto y tu el niño, tu obedeces y yo mando, yo sé mucho y tu poco. Toda esa gente que se cree que con los niños todo o casi todo vale, que los niños son malos, hacen maldades, saben latín y saben como manipularnos. Esa gente que a la primera de cambio castiga, grita o pega a los niños ‘’para educarles’’. Lo triste del caso es que muchísima gente piensa así, maestros/as incluidos. Los niños, muchas veces, se ven como un estorbo, que solo dan guerra, que se pueden estar quietos, que cuando nosotros queremos les damos al boton del off y les apagamos como si fuesen robots, como que tienen que obedecer y encima sin rechistar.
Somos los primeros que tenemos que dar ejemplo, menos sermones y más ejemplo porque si miramos a nuestro alrededor, en el mundo de los adultos, no hay más que envidia, hipocresía, guerras, violencia, castigo, hostilidad, resignación, maltrato…eso si que son maldades. ¿Cómo podemos llegar a pensar así de los niños si nosotros mismos somos, a veces, el peor ejemplo de sociedad que les estamos dando? ¿Qué ejemplo van a tener ellos? Pues el de aprieta que la vida es dura y lucha contra quién sea y como sea. Qué triste que a un niño haya que educarle así en vez de darle las herramientas necesarias para que luche por lo que vea injusto y no se resigne (que es lo que la mayoría de los adultos hacemos). Es curioso como los padres odian algunas cualidades de sus hijos pero las desean cuando sean adultos: odian tener hijos decididos y centrados pero quieren hagan su propio camino, odian que sean tan curiosos pero quieren que de mayores aprendan lecciones para toda la vida, odian que tengan una fuerte voluntad y lo cuestionen todo, pero quieren que cuando sean mayores confien en sus instintos y se ''mantengan en sus trece'', odian tener hijos prepotentes que tengan fuego en su interior pero quieren que de mayor sean firmes y tengan iniciativa...
A veces me imagino un mundo donde hay el mismo respeto por los niños que por los adultos (sin importar edad ni sexo), donde los padres tienen tiempo para disfrutar de ellos, donde no existan las guarderías y el gobierno les da ayudas a los padres para que puedan quedarse con sus hijos, donde se borran los mitos de lo increíble y maravillosa que es la guardería, donde los niños tienen tiempo para ellos, para sus padres y familia, donde hay respeto, empatía, donde se da una crianzacon apego y respetuosa…donde los niños son felices y no estresados.
Yo de las que pienso, y estoy segura de ello, que cuando un niño/a tiene todas sus necesidades básicas (comida, ropa, casa, amor incondicional, respeto, empatía, cariño, tiempo, comprensión, apego seguro… ) cubiertas es un niño feliz, trata a los demás con respeto y sobre todo y más importante tendrá sus rabietas como todos los niños del mundo pero rara vez o pocas veces necesitará llamar la atención (teniendo un mal comportamiento, llamando la atención de los padres/profesores, vamos lo que la gente llama portarse mal). Y, en cambio, cuando un niño no tiene alguna de esas necesidades cubiertas (por la razón que sea) es cuando se desatan todos los mecanismos para decir ‘’mamá/papá estoy aquí, hacerme caso por favor’’.
Tiene su lógica ¿no? Para que se me entienda lo voy a poner desde la perspectiva del adulto: un adulto (tenga la edad que tenga) cuando es feliz, tiene todas sus necesidades básicas cubiertas y se siente bien consigo mismo, no se ‘’porta mal’’ o ‘’quiere hacer el mal’’, sino todo lo contrario ¿o me equivoco? Pues lo mismo le pasa a los niños, por eso me parece esencial saber que cuando un niño tiene a menudo comportamientos inadecuados o, según el adulto, tiene un mal comportamiento es por algo, no porque se levante un día y piense ‘’hoy voy a fastidiar a mamá y a papá’’. No, es porque el niño se siente mal, por lo que sea, pero bien no se siente y por eso tiene que utilizar ese mecanismo de defensa, una llamada al adulto que se traduce en ‘’estoy aquí hacerme caso’’.
Recordemos que nosotros en su día también fuimos niños
Acabo de escribir mi post hace un rato pensando en esa idea entre otras....llevas toda la razón, queremos niños sumisos y eso no es lo que queremos para ellos en el futuro...
ResponderEliminarYo no me considero una super mamá ni la mejor del mundo, tengo mis defectos y a veces me equivoco, pero procuro criar a mi niño con amor, apego y sobre todo respeto, porque son niños, no imbeciles, y merecen ser tratados como personas.
Un abrazo.
Las dos tenéis toda la razón.
ResponderEliminarUn beso.