Le puedo echar la culpa al ministerio, le puedo echar la culpa al régimen, pero en el aula YO hago la gran REVOLUCIÓN

lunes, 9 de mayo de 2011

Reflexionando y empatizando (o al menos intentándolo)

Seguro que a más de uno/a le suena esta escena: niño/a de 2/3/4 años (por poner una edad) lleva unas 8 horas en el colegio, llega la hora de llegar a casa, y cuando se baja del autobús no ve a sus padres, sino a la cuidadora que cada tarde está con el/ella. Cuando dentro de unas dos horas llega su madre la niña/niño le saluda sonriente y la madre le devuelve la sonrisa. El niño/a le pide unas gominotas, a lo cual la madre le responde que no, que en casa hay bombones. La niña insiste, y la madre insiste aún más, la niña rompe a llorar, la madre la coge y se la lleva al coche y para casa. Cuando llega a casa la niña empieza a tirar cosas al suelo a la vez que llora, su madre apunto de perder la paciencia, la pierde, la pega en el culo, se siente mal y se arrepiente por lo que ha hecho. Ya os imagináis como acaba la historia…niña llorando y madre angustiada, ambas han acabado mal, y ambas están disgustadas.

Esta es una historia típica en esas edades, y a más de uno se les hará muy familiar.

En estos momentos podrías hartarnos de decir que la niña es una consentida, que la madre ha hecho lo correcto, que le tiene que marcar unos límites, que la niña está mal criada, que no tiene respeto, que cree que llorando se soluciona todo…y poner como al malo de la película a uno y al otro de bueno. Pero no, para nada voy a hacer eso. No me gusta juzgar las cosas sin conocerlas y sin ponerme en el lugar de los demás (o al menos es una tarea que intento día a día). Así que en vez de juzgar la conducta del niño/a, voy a mirar con ojos de niño y voy a ver porque ese niño/a ha actuado de esa manera, ya que siempre hay un porque, y eso es lo que hay que buscar.

Se trata de una niña que, como hemos dicho anteriormente, pasa todos los días 8 horas en el colegio. Apenas tiene 3 años…si nosotros, los adultos, cuando llegamos a trabajar 7 u 8 horas acabamos agotados, estresados y muchas veces de mal humor…los niños no van a ser menos. Esta/e niña/o por mucho que en colegio juegue, se lo pase bien, esté con sus amiguitos…tantas horas le agota y le estresan. Luego llega la hora de ir a casa pero se tiene que conformar con estar con su cuidadora, ya que sus padres trabajan. Así que imaginémonos a la niña en el autobús contenta porque sabe que va a llegar a casa pero a la vez sabe que al bajar de ese autobús no va a estar algunos de sus padres, sino su cuidadora, que por mucho que la adora…para ella son ‘’desconocidos’’, y a fin de cuentas los padres son los padres…se tiene que conformar con eso porque no la queda otro remedio, así está montado el mundo hoy en día. Pasadas dos horas la madre llega sonriente, la hija también, se saludan y se abrazan. Ambas tienen ganas de verse y de estar juntas. La niña en ese momento ve una tienda justo al lado suyo y le pide a su madre unas gominolas, su madre le dice que no, ella no entiende la lógica del adulto de ‘’producen caries’’, o ‘’hay que ahorrar’’. Los niños a esa edad se mueven por el placer, y cosa que ven cosa que quieren, ¡Ojo! No quiero decir que haya que dárselo todo, ni mucho menos. Me refiero a que un niño la lógica del adulto muchas veces no la entiende, se ofusca, la madre le vuelve a decir que no…y digo yo ¿qué hubiese costado negociar con el niño/niña? Por poner un ejemplo: ‘’bueno cariño, ya sabes que todos los días no se pueden comprar gominolas, a mi también me gustan mucho ¡eh! Y se que a ti también ¿verdad? lo que podemos hacer es coger 2 cositas, por ejemplo un chupa-chups y un chicle, ¿qué te parece? ¿O que dos cositas elegirías?’’. O decirla que si compra esas 2 gominolas los bombones se comen otro día. Si la niña/o acepta genial, y si no le decimos que solo vamos a comprar 2 cositas, otro día compraremos otras. ¿No sería más fácil tanto para el niño/a como para la madre haber hecho eso? No creo que por negociar la niña/o se haya salido con la suya, ya que la negociación ha sido por ambas partes.
Vamos a retomar la situación…la niña rompe a llorar, y la madre se la lleva al coche, y a casa, en casa empieza a tirar las cosas al suelo y la madre perdiendo la paciencia la pega en el culo, madre e hija acaban mal y disgustadas. Parémonos en esta escena… ¿por qué ese niño/a recurre a tirar las cosas al suelo? Por la rabia que lleva dentro, rabia que no le han enseñado (maestros, padres…) a canalizar. Un niño que pega, muerde o actúa así es o porque lo han visto en su entorno cercano, o por toda la rabia que lleva dentro y no sabe como sacarla, solo pegando, mordiendo, chillando, llorando…por tanto  esa es nuestra tarea.
Por ejemplo, si muerde darle una esponja y que muerda ahí explicándole que a los demás no se muerde. Si pega, un objeto ‘’grande’’ y blandito para descargar la rabia está bien. Si tiene una rabieta…más de lo mismo, escucharla, estar con ella (que no es lo mismo que darla lo que pide), y decirla que la entendemos, pero que cuando se tranquilice habláis las dos. También es tarea nuestra ponernos en el lugar de el/ella y decir ‘’ostras, esta niña lleva 8 horas en el colegio, a su madre la ve 3 horas al día, ¡¡¡3 horas!!! Y a su padre…1:30 (echando cálculos de que se vaya a dormir a las 9:30)’’ ¡que actúe así es lo NORMAL! Lo anormal sería que se portase como todo adulto desea que se porte un niño, que esté quieto, que no ‘’de guerra’’… Es completamente normal que estalle de esa manera, que explote…como una olla a presión que traga traga y al final…explota.

Y ya si sumamos que la madre, también por su rabia, estrés contenido durante el día, le ha pegado…la niña no ha aprendido nada, lo único que ha aprendido es a que los mayores ganan porque son más fuertes que ellos. Ni ha aprendido a canalizar la rabia, ni ha aprendido que no hace falta llorar si no le dan gominotas sino que las cosas se dialogan, ni ha aprendido que las cosas no se tiran al suelo. No ha aprendido absolutamente nada y, lo que es más, el mal rato se lo han llevado ambas, madre e hija.

Yo me pongo en el lugar de la niña y me imagino la siguiente situación llevada al terreno de un adulto: voy al trabajo, me paso 7 u 8 horas, acabo agotada y estresada, incluso con un poco de ‘’mala leche’’. Llega la hora de volver a casa pero se que mi pareja no puede estar conmigo hasta casi la noche porque tiene que trabajar, pero para no sentirme sola me dice que todas las tardes me acompañará un muy buen amigo suyo. No es que el amigo me caiga mal…pero vamos que mi novio es mi novio y no lo cambio por nadie. Así que…como no me queda otra me conformo. Al cabo de dos horas llega mi novio, cabreado por el trabajo, el jefe…y yo le pido que me lleve a una tienda a comprarme ropa, el se niega, me dice que no, yo le insisto, el insiste que no, yo de todo el estrés y cansancio del día rompo a llorar, mi novio me coge del brazo y me lleva al coche. Llegamos a casa y empiezo a gritar (tirar cosas como que no, ya que soy una adulta…), el grita aún más fuerte como si de un ‘’duelo’’ se tratase. Pierde la paciencia y me da una torta.

¿El fin justifica los medios? ¿no, verdad?

Alguien llegará a decir ‘’ya, pero no me compares una situación con otra, no tiene nada que ver bla bla bla’’. No señor, si tiene que ver, lo que pasa que yo lo he llevado al terreno del adulto. Y si entendemos por la que la chica de la segunda historia ha actuado así, también deberíamos entender la del niño/a. Por otro lado, una bofetada, o un cachete siempre está mal, sea a quién sea está mal, y seguro que mucha gente la bofetada de la madre a la niña la justifica con frases injustificables, y la del marido a su novia…se lleva las manos a la cabeza.

El fin no justifica los medios. Y si cometemos un error, como adultos que somos deberíamos saber pedir perdón, que por hacer eso no perdemos ''autoridad'' en los niños, al contrario...nos ven como humanos que se equivocan y admiten su error.

Que porque se algo que se ha hecho durante muchos años no significa que esté funcionando ni que sea una buena opción. Seguramente que los/las primeros/as que dijeron hace años que pegar a una mujer para educarla estaba mal y era maltrato mucha gente les tacharía de locos y extremistas, al igual que pasa ahora con los niños. Espero que llegue un día en el que todos todos estemos en igualdad de condiciones.

Con esta reflexión invito a que nos paremos a pensar no solo la conducta de los niños, sino la razón de la misma, ya que siempre tienen una razón lógica, al igual que los adultos, al fin y al cabo no somos tan diferentes. Nos podríamos preguntar: ‘’ ¿Cómo se sentirá mi hijo/a?’’, ‘’ ¿qué le habrá pasado a este niño para que haya actuado así?’’.

Esta es la tarea difícil, pero con la que más se gana.

4 comentarios:

  1. Me ha gustado tu reflexión, me ha ayudado a entender muchas cosas, gracias, ya te sigo :)

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  2. ufff me ha encantaaaaado leerte, llevas muchísima razón y es una reflexión magnífica que hace pensar...
    Parece que con los niños todo está justificado y no es así, con losniños, seres inocentes, debería de ser todo lo contrario.
    Me ha gustado mucho tu ejemplo de la mujer, es un símil que utilizan muchos autores sobre el tema como Carlos Gonzalez y Rosa Jové y que son muy necesarios para que la sociedad piense un poco y se de cuenta de que si no es válido para una mujer o un hombre (adultos en general) tampoco lo es para los niños.
    Comparto tu entrada.
    Un beso.

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  3. Todavía me siento mal porque, el otro día al salir de dejar a mi hija en la guardería, vi que una abuela, mientras tiraba de la mano de su nieta para que avanzara, le daba azotes en el culo mientras le gritaba algo (que el estrés de ver la situación ni siquiera me dejó entender). Me siento mal porque me gustaría haberle dicho algo a esa abuela, pero no me atreví. Espero tener más valor la próxima vez para, al menos, decirle que lo único que puede aprender su nieta así es que la razón se defiende a golpes. Y que eso que hace, aunque le resulte difícil de creer, hoy por hoy y en este país en el que está, es un delito.

    Hacen falta muchas reflexiones como la tuya, seguimos aprendiendo.

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  4. Yo casi a diario veo a algun padre, madre o abuelos dándole algún cachete a sus hijos o nietos porque segun ellos se han portado mal o no han hecho lo que ellos han querido, y mucha gente puede decir que es porque han perdido la paciencia y por eso le han pegado (aún así es injustificable) pero aseguro yo que los casos que he visto con mis propios ojos no han ocurrido ni mucho menos por que la hayan perdido, es decir, a la mínima ya les veo que les pegan porque lo tenemos super interiorizado,y al menos a mi eso es algo que me gustaría que cambiase y se que poco a poco cambiará. Que porque algo se haya hecho durante años no se puede justificar y ni mucho menos significa que sea adecuado y que se logre algo con eso. Yo me siento bastante vieolenta cuando veo una escena de esas, aunque sea que solo estén padres e hijos gritándose...me siento ''mal'' e intento quitarme de la escena o irme un poco más lejos porque a mi no me gustaría tener espectadores si me ocurriese algo parecido.

    Nuriazero: yo creo que no podría meterme en una osa así porque hay gente al que no le gusta que le digan como tiene que hacer las cosas o que se están equivocando...por ganas ya hubiese dicho algún que otro comentario (sin ofender, esta claro) pero...mi forma de ser me dice que no jeje

    Gracitata: es que hoy en día parece que con los crios hay muchas cosas que están justificadas, total ''a mi me lo han hecho de pequeña y no tengo ningún trauma'' esa frase me enerva...no se que entiende la gente por trauma, pero yo si creo que hay un trauma cuando se piensa que pegar a un niño, sea por la razón que sea, es lícito. Pienso que al dar un cachete por muy suave que sea están enseñándole, sin querer, que los más fuertes pueden.

    Yo siempre pondré el ejemplo de cuando tenía unos 9 o 10 años aprox. alguna que otra vez (no era a menudo ni mucho menos), desgraciadamente y se que lo hacía po ignorancia, mi padre me pegaba y encima me daba en la espalda...solo puedo decir que a día de hoy recordándolo y recordándolo me acuerdo que en ese momento sentía frustración, rabia, ''odio'' hacia él, e impotencia porque no me entendía o porque las cosas se arreglaban de esa manera y no podía entender que mi padre me hiciese eso. Juro que me metía en mi cuarto a llorar, y para más inri cuando mi madre le daba la razón a mi padre sentía aún más impotencia y lloraba porque no sabía explicar con palabras como me sentía. Esto es verídico y cierro los ojos y me acuerdo perfectamente como si fuese hoy y de como me sentía. Y es entonces cuando entiendo que dando un cachete no se soluciona nada, que se empeora la situación, se ''enfría'' la relación, y en definitiva tengo clarísimo que no es más que el fruto de la rabia del adulto descargada en un niño

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